Yoga

yoga

Lo primero sería definir la palabra Yoga. Viene del sánscrito “yuj” que significa yugo, muy similar en nuestro idioma, y aunque lo relacionemos con algo esclavizante, ese no es su sentido original; es algo que no solo une sino que pone a trabajar diferentes fuerzas en una única dirección y ésta es la parte mas importante de entender, por lo que podríamos decir que yoga es aquello que vincula, relaciona y dirige las diferentes cualidades del ser reintegrándolo.

       ¿Que hay que unificar? Aquí es donde el tema se complica puesto que el ser individualizado alberga en si toda la historia universal mas todos los elementos de lo que esta constituido el Cosmos y sus cualidades asociadas. Lo microcósmico albergando a lo macrocósmico, como si pudiésemos meter el océano entero en una lata de refresco. Así de grandes somos en nuestra pequeñez. “Estamos hechos a su imagen y semejanza” es como hay que interpretarlo en mi opinión, en el sentido cualitativo no hay diferencia entre la parte y el todo.

La corriente filosófica que inspira al yoga es el Sankya de unos 2500 años de antigüedad, también el advaitia, muy posterior, de unos 500 años.

       Una filosofía es la interpretación del Ser, del mundo en el que vive y del sentido de la existencia. La filosofía Sankya ve el mundo material como producto de la involución espiritual. Y la evolución de la vida como el regreso al estado original antes de que la involución se produjese. Por lo que tenemos dos corrientes energéticas universales en sentidos opuesto que crean un ciclo. La involutiva desde Dios a la materia y la evolutiva que es el regreso a casa de donde en realidad nunca salimos. 

       Tanto para el Sankya como para el Advaitia todo lo que no es Dios es sueño. La diferencia principal, en mi opinión, es que el Sankya utiliza el sueño para salir de él, haciendo trepar al soñador por las diferentes envolturas del ser que son los niveles del sueño, a través de la comprensión de las cualidades y reintegrándolas para trascenderlas. Envoltura a envoltura, el proceso es siempre el mismo, relacionar partes, armonizarlas y reequilibrarlas. No se puede trascender un nivel en desequilibrio, este es siempre de naturaleza desintegradora, impidiendo la colaboración armoniosa de unas partes con otras. Desde el sueño mas profundo de Dios, que es la materia inerte, pasando por la envoltura vital, mental e intelectual hasta la espiritual que también es sueño, el proceso se repite. Mientras que el Advaitia ignora las envolturas naturales, entendidas como no espirituales o irreales y considera un error trabajar sobre lo irreal. Ambas coinciden que solo la última es real, pero la primera insiste en la interpretación y comprensión del sueño divino para la liberación.

       En cada nivel las cualidades toman una forma diferente. Lo que a nivel material es elemento tierra, a nivel vital corresponde con un instinto, a nivel mental con una pasión, a nivel intelectual con una fijación cognitiva y a nivel espiritual con un determinado arquetipo, que son los moldes originales de donde salen todas las formas. En el penúltimo nivel los arquetipos son cualidades divinas en estado puro. En el último nivel las cualidades divinas se hacen indiferenciables y el juego termina.

       Al ser en cada nivel las cualidades divinas de un determinado modo, cada nivel tiene su propio reto y forma de reintegración. No es lo mismo armonizar los instintos, que las pasiones o que las fijaciones cognitivas, ni se pueden integrar éstas si previamente no se han integrado las envolturas precedentes. Sólo se puede integrar de abajo hacia arriba. Ese es el sentido del Hatha Yoga, por eso no se puede ignorar el cuerpo, sin ajustes fisiológicos no hay ajustes psicológicos y sin estos tampoco puede haber conciencia espiritual y si la hubiese, muy probablemente, fuese de origen patológico. Antes de la integración de las envolturas físicas, la ignorancia espiritual es una muestra más de la compasión divina.

       Los elementos de la naturaleza son cinco según la filosofía Sankya: tierra, agua, fuego aire y espacio. Las cualidades asociadas a los elementos los llama Gunas y son tres: Tamas, inercia. Rajas, dinámica, Sattva, dirección. Es una de las múltiples formas en que los gunas pueden ser descritos. Tienen muchas facetas y en cada nivel se muestran de un modo diferente. Este articulo no da como para entrar en materia con las cualidades. Su comprensión es muy importante para armonizar. 

       Estas cualidades asociadas a los estados de la materia, que a su vez son niveles de desarrollo, se rigen por unas leyes universales. Estas leyes marcan el modo en que los estados de la materia, sus cualidades y niveles: material, vital, mental y espiritual, se relacionan. Es a través de la ley del Dharma como equilibramos y trascendemos, subiendo escalón a escalón la escalera al cielo.

       Cuando la corriente es desintegradora, es dharma descendente, involutivo, va de arriba hacia abajo y su energía es centrífuga y expansiva. Cuando el dharma es integrativo, es evolutivo, va de abajo hacia arriba, es centrípeto y la complejidad del mundo de las formas se va reduciendo nivel a nivel, es el camino de regreso a casa.

Agustín Utrera

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .